Cuando empecé a leer me atrevía con libros infantiles que me intrigaran, me despertasen ese sentimiento de búsqueda constante que tengo ahora mismo. Eran libros con los que te sentías despierto. Esto fue hace mucho y me divertía leyendo estos libros, me hacían sentirme mayor y siempre que estuviera entremezclado con algo de suspense y detectives, me encariñaba aún más con ellos.
Dejando a un lado los libros de aventuras, me atreví a buscar algo más personal en los libros. Más densos en cuanto a contenido. El problema fue que no empezaba a engancharme el tipo de lectura, puesto que los leía bajo el mismo prisma que cuando leía los primeros.
Ahora estoy leyendo un libro autobiográfico, y no me cuestiono lo bello que pueda ser un pasaje o la magnifica sensación a la que te transporta, que lo sigo haciendo. Si no solo me quedo con la satisfacción que me da el libro al estar leyéndolo, y el saber valorar lo que el autor nos quiere dar a conocer, según nuestra propia mente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario